La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas realizó un acto de entrega digna de los cuerpos de cinco personas que fueron desaparecidas, en el marco de conflicto armado, en 1999 en Riosucio, Chocó.

Las víctimas fueron identificadas como Floriberto Hurtado Córdoba, Jorge Eliécer Correa Babilonia, Jesús María Arias Quiroz, Alejandro Betancourt Martínez y Víctor Olegario Girón Córdoba.

Su desaparición ocurrió en abril de 1999. Durante tres días un grupo armado se tomó las comunidades rurales de Riociego, Arenal Medio, Las Delicias y Caño Seco; del municipio de Riosucio, Chocó. Los delincuentes raptaron a varios hombres civiles y los desaparecieron forzosamente.

En el año 2020 las familias de los hombres desaparecidos se unieron para solicitar a la UBPD la búsqueda de sus seres queridos. Diferentes entidades, como la Asociación Memoria Canto a Mis Ancestros, Proclade Colven, la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Riosucio y el Consejo Comunitario Mayor de la Cuenca del Río Salaquí apoyaron la iniciativa.

Tras atender la solicitud y recoger la información pertinente, en enero de 2024 el equipo forense de la UBPD se trasladó hasta la cuenca del Rio Salaquí, uno de los afluentes del río Atrato, en el municipio de Riosucio. Al lograr entrar a una zona de difícil acceso, por su biodiversidad y lejanía de los centros urbanos, fueron encontrados un total de diez cuerpos.

Los cuerpos hallados y recuperados fueron puestos en un proceso de identificación que duró diez años. Esto permitió identificar con certeza a cinco de los hombres que habían sido desaparecidos en los hechos de abril de 1999. Además, se confirmó que otro de los cuerpos corresponde a un hombre que había sido desaparecido en otro hecho.

De esta manera, y tras 27 años, cinco familias recibieron dignamente los cuerpos de los familiares que el conflicto armado les había quitado. La UBPD realizó un acto de entrega colectiva dividido en varios actos. Primero se hizo un proceso de acompañamiento psicosocial para preparar el entorno familiar. Después la comunidad se reunió para acompañar a las familias con cantos tradicionales del territorio. El día siguiente se ofreció una eucaristía.

Finalmente, cada familia realizó actos de sepultura digna en los lugares que cada una escogió para hacerlo. La UBPD acompañó cada uno de ellos.

Habib Merheg Marún