Autor: Juan Sebastián Mosquera

Había una vez unos INDÍGENAS

La ciudad hoy llora la ida de los indígenas y reza para que vuelvan pronto a protegerla. Esperamos que la orfandad que hoy sentimos por su abandono no nos provoque un despecho profundo, como el que hoy tiene nuestro alcalde. Sabiamente dijo el lamentablemente desaparecido Padre Argemiro: «La tusa es la antesala del infierno».

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