El Comando Sur de Estados Unidos anunció este martes que, por orden de Pete Hegseth, secretario de Defensa de ese país, tres lanchas fueron bombardeadas el lunes en el Pacífico por sospecha de que en ellas se transportaban drogas.
Según el anuncio, la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear bombardeó las tres lanchas porque, supuestamente, transitaban por una ruta usada por “organizaciones terroristas” para traficar.
Los bombardeos de este lunes causaron la muerte de ocho personas y, como en los casos anteriores, las autoridades de Estados Unidos no identificaron a las personas muertas ni anunciaron la cantidad de drogas que supuestamente transportaban.
Con el ataque del lunes, Estados Unidos ha bombardeado, desde septiembre, un total de 25 lanchas, lo que ha causado la muerte de 95 personas, de las que no se conoce identidad ni nacionalidad.

Diferentes organizaciones sociales internacionales, como la ONU y Human Rights Watch, han calificado esos ataques como ejecuciones extrajudiciales y han hecho un llamado para que, en caso de que se confirme que esas personas están vinculadas al narcotráfico, sean capturadas y sometidas a un proceso legal.
Por otro lado, a principios de diciembre se presentó una polémica protagonizada por Pete Hegseth, pues una de las embarcaciones bombardeadas, iniciando septiembre, fue doblemente atacada. Tras la primera explosión hubo dos sobrevivientes, por lo que los bombardearon nuevamente. Esa acción se consideraría como un “crimen de guerra”.

En ese momento Hegseth había dicho que estaba al tanto de las operaciones en el Caribe y que, de hecho, él las había ordenado por indicaciones de Trump. Sin embargo, tras los señalamientos de “crimen de guerra”, tanto Hegseth, como Trump, aseguraron que no sabían sobre un segundo ataque y responsabilizaron al almirante Frank Bradley.
Congresistas estadounidenses han solicitado a Hegseth que se entregue el video de ese segundo ataque para comprobar si pudo haberse cometido un “crimen de guerra”. Sin embargo, este solamente compartió un fragmento editado.
“El Gobierno llegó a esta reunión con las manos vacías. Esa es la principal cuestión que nos preocupa. Si no pueden ser transparentes en esto, ¿cómo podemos confiar en su transparencia en todos los demás asuntos que rodean la situación en el Caribe?”, dijo el senador Chuck Schumer, opositor del gobierno de Trump.