La Superintendencia de Industria y Comercio anunció la apertura de una investigación contra la empresa que administra las visitas a la Catedral de Sal de Zipaquirá, la cual estaría obligando a los turistas a pagar servicios adicionales.
Según la SIC, la empresa que presta ese servicio no permite que los turistas compren solamente una boleta para ingresar a la Catedral de Sal, sino que exige la adquisición de un “pasaporte” que incluye servicios adicionales como internet, ingreso a la Casa Museo Quevedo Zornoza, ingreso al Museo Arqueológico de Zipaquirá y pasaje en el tren de salida del lugar.

La Superintendencia aclaró que los servicios adicionales prestados por esa empresa logística son legales. No obstante, explicó que estos no deben ser obligatorios para los turistas, quienes deberían tener la posibilidad de comprar únicamente el ingreso a la Catedral.
La SIC explicó que la modalidad que está usando la empresa prestadora del servicio se llama “venta atada”, en la que se obliga a los consumidores a pagar por servicios “que no necesariamente desean o requieren”.
La entidad evaluó el uso de esos servicios adicionales por parte de los visitantes a la Catedral de Sal y determinó que solamente el 50% de ellos los usa, lo que refuerza “la hipótesis según la cual dichos servicios no resultarían indispensables para la visita”.