Se nos APLAUDE y nos DISCRIMINAN al mismo tiempo. Qué HORROR

«Es muy duro pasar doce horas luchando por brindarle a los pacientes el mejor servicio que podemos ofrecer, sacrificando horas con nuestras familias y al salir, los taxistas se hacen pendejos y siguen de largo y si tomamos el transmilenio, la gente nos mira como si estuviéramos infectados, nos miran como bichos raros». Dice Claudia M. Fernández, enfermera de uno de los centros hospitalarios de Bogotá.

Leer más