Habib Merheg Marún

Quien se aventure a afirmar que sabía que en Venezuela iba a ocurrir lo que está ocurriendo después de Maduro, miente: no creo que a nadie se le haya pasado por la cabeza que una vez capturado su presidente, el chavismo siguiera en el poder en cabeza de la vicepresidente Delcy Rodríguez.

Nadie.

Desde el operativo de película (película de la que no nos han contado todo…), hasta los comentarios amables de Trump sobre Rodríguez, nadie –y me incluyo de primero-, sospecho el desenlace: no habrá elecciones pronto, el chavismo sigue, pero sin Maduro y parte del dinero del petróleo venezolano que se llevará Estados Unidos, volverá a Venezuela en mercancías estadounidenses, según lo dicho por el presidente Trump.

La equivocación estuvo en que no le creímos, pues por encima de nuestras ideas románticas sobre democracia y elecciones libres para los venezolanos estaba el pragmatismo de un señor riquísimo que no se para en escrúpulos morales al cual sus votantes eligieron para hacer lo que está haciendo: enriquecer su país y hacerlo más poderoso, más dominante, más grande como dice su eslogan de campaña y de presidencia.

Que sus métodos no gusten, es otra cosa.

Obviamente todos esperábamos una solución diferente para Venezuela que incluyera anuncio pronto de elecciones, liberación de presos políticos, retorno de la diáspora, crecimiento económico, pero eso no se consigue de golpe y menos con un golpe de estado, figura que entraña violencia, desplazamiento, persecución, es decir, tiene todos los elementos para no conseguir tan nobles propósitos.

Ahí estuvo lo magistral de la decisión de Trump: obtuvo el petróleo, evitó meterse en una guerra interna entre chavistas y oposición y mandó el mensaje inequívoco que está dispuesto a mucho para lograr sus propósitos, mensaje que le debió quedar clarísimo a todo el chavismo que hoy ve a su anterior líder en una celda de Nueva York a la espera de juicio.

Trump fue por el petróleo y hasta hoy, parece que lo va a obtener si es que las grandes petroleras se le miden a invertir cientos de millones de dólares en un país donde sigue mandando el chavismo. Si el asunto no es tan fácil de comprender para nosotros, para quienes deben arriesgar capital, peor. Pero seguro que se saldrá con la suya así tenga que bajar un poco la espada de Damocles que pende sobre las cabezas de toda la dirigencia chavista aun en el poder.

Habib Merheg Marún