La idea de salir a las calles a buscar el voto de la ciudadanía, no parece haber sido una estrategia que ayudaría al Centro Democrático a recuperar su estatus en la política nacional, por el contrario, la respuesta de los colombianos dejan en evidencia el repudio que representa el exmandatario en las calles de distintas ciudades.
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En Manizales las cosas no salieron como esperaba Uribe y desde que bajó del auto rodeado de sus escoltas, la ciudadanía comenzó a gritar todo tipo de improperios contra el exsenador de la república, que ofuscado y ofendido decidió responderle a sus agresores.
Lejos de ganar la simpatía de los ciudadanos, Uribe se está exponiendo mucho a que los opositores de su partido se levanten violentamente contra el exmandatario, provocando una situación que podría acarrear víctimas y distanciarlo mucho más de su electorado.
Tal ve es el momento ideal para entender que el clima político del país no está en su mejor momento para exponerse a este tipo de situaciones que podrían generar un confrontamiento grave y con consecuencias nefastas para su campaña.