Gracias al COVID-19 se puso en evidencia que el sistema de educación en Colombia no está, ni remotamente cerca al de los países desarrollados. El confinamiento destapó la olla de la pobreza en los estratos más bajos, en donde enfrentan varios problemas para mantenerse activos: Gran parte de la población no tiene acceso a internet y tampoco cuentan con presupuesto para pagarlo, escasamente logran mantenerse vivos con una dieta a base de pan y aguapanela. Si no hay dinero para internet, mucho menos para tener una computadora o una tablet como exige el nuevo sistema en medio del confinamiento. Y como si esto fuera poco, en muchos municipios no se cuenta con red eléctrica constante.

Así las cosas, este año escolar es un claro ejemplo del atraso de nuestra sociedad en materia de inversión social. Nos han vendido una idea falsa de crecimiento social que no existe en la realidad y ahora nos pone a prueba ante un gobierno, que sigue creyendo, equivocadamente, que siempre hemos estado bien y que todo es circunstancial.

«Ante la ausencia de las medidas y
necesidades del sistema educativo,
¿Es valido calificar a los alumnos
para su promoción al siguiente año?
Sería ilegal, dado que el gobierno no puede entregar las garantías necesarias a todos los alumnos, reprobar a un alumno de primaria, secundaria o incluso universidad, por no dar el rendimiento adecuado.

Los cobros por matricula y mensualidad
no se detuvieron en colegios y universidades,
pero ¿Qué tan legal sería reprobar a un
alumno que llegó a alcanzar sus logros?
Teniendo en cuenta que las condiciones durante la pandemia en Colombia, son atípicas y que estas condiciones cambiaron, no sólo en la metodología, sino en el comportamiento de todos los estudiantes, existen cientos de variables que pondría en evidencia la ilegalidad del procedimiento calificativo y la reprobación de un alumno.
Director: Habib Merheg Marún