En el marco del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, que se conmemora este 9 de abril, el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, publicó una carta en la que le solicita al comando central del grupo armado Ejército de Liberación Nacional (ELN) que entregue los restos de su hermano Juan Antonio Sanguino, asesinado y desaparecido en junio de 1986.

El ministro Sanguino relató en la carta los detalles conocidos sobre la desaparición de su hermano. Según el escrito, Juan Antonio Sanguino se reunió en 1986 con un integrante del ELN en una cafetería de Bogotá. Después se dirigió al sur del departamento del Cesar, donde operaba una escuela guerrillera del Frente Camilo Torres, lo que era requisito para integrarse a la dirección regional del ELN. Sin embargo, estado allá fue sometido a un “juicio revolucionario” porque los integrantes del grupo armado lo acusaron de ser un infiltrado de las fuerzas militares.

Según el ministro, dos años después de la desaparición de Juan Antonio, en octubre de 1998, un integrante de la dirección del Frente de Guerra Nororiental del ELN le confesó que su hermano había sido víctima de ese “juicio revolucionario”. Sin embargo, nunca se le dio información sobre el paradero del cuerpo.

El ministro solicitó que el ELN proporcione “verdad plena sobre lo ocurrido” con su hermano y que se haga la entrega de sus restos a través de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Además, exigió que se haga una petición de perdón a su familia.

La carta cerró con lo que, según el ministro, “desnuda uno de los fenómenos poco visibles del conflicto político armado colombiano”: el de integrantes de grupos armados que fueron víctimas de fusilamientos de sus propias filas y que, en la mayoría de los casos, fueron desaparecidos forzosamente.

Habib Merheg Marún