OPINIÓN: KICO BECERRA

Ebullición, podría ser la palabra para calificar el momento mundial por el que pasamos. Las elecciones en Brasil, USA e Italia, nos demuestran que los partidos que vienen gobernando estos últimos años son derrotados en las siguientes elecciones; podríamos decir que es normal, por la crisis económica mundial. Lo anormal es que, los resultados sean tan estrechos que se presten a todo tipo de conjeturas sobre posibles fraudes.

Lo de Brasil es dramático; no se sabe en qué va a terminar ese polémico escrutinio. En USA, donde el viejito Biden preveía una derrota estruendosa, no le fue tan mal, como anunciaban las encuestas; claro que, perder el control de la Cámara es un duro revés. Entre otras, mala noticia para el actual gobierno colombiano, los Republicanos no se tragan a Petro.

En Italia ganó la extrema derecha, con un discurso tipo Mussolini; con camándula en mano y sacando el diablo del comunismo; nadie podía presupuestar esto hace 3 años.

Alemania, Francia y los llamados países bajos, están bajo la protesta diaria de manifestantes que no soportan la inflación, en los costos de los combustibles y la falta de gas para calentar sus hogares.

Lo grave es que, lo peor está por venir: El frío nevado del invierno, el incremento de la guerra en Ucrania y el bajón del consumo chino; amén del incremento de los costos de transporte marítimo, no solo por la guerra, sino por la escasez de buques mercantiles.

Por supuesto, esto para Colombia es funesto, agregado a la incertidumbre generada por un gobierno que no se mide en declaraciones y propuestas. Hoy más que nunca, estamos sobre aguando por el petróleo y lo queremos extinguir, cosa que nadie entiende; ni el propio gobierno.

La subida del dólar, alrededor de $5.000, hace que los productos alimenticios importados se encarezcan más y no podemos sustituir inmediatamente importaciones, por falta de semillas y capacidad tecnológica de los campesinos y, la desindustrialización; eso no se arregla en el corto plazo, por tanto, los costos de alimentos se seguirán incrementando.

Si lo anterior no fuera lo suficientemente grave, el lluvioso invierno que padecemos acaba con la agricultura y las obras de infraestructura, lo cual traerá más escasez de alimentos.

Como si no fuera bastante, los innecesarios enfrentamientos del gobierno con los industriales y el sector productivo en general, enrarecen más el ambiente. Ya salió el texto final de la reforma tributaria; lo cierto es que, apretará a los sectores productivos. Falta el incremento de impuestos prediales y demás gravámenes regionales; el incremento del salario mínimo; el aumento de materias primas y demás incrementos del comienzo del 2023. ¿Habrá utilidades para pagar los impuestos presupuestados?

Ñapa: La ANDI ya reeligió su presidente y con eso le dice al gobierno que no se dejará intimidar; Bruce es un buen luchador, por lo menos en cine.

Ñapita: Diplomático se define así: «Que tiene un trato muy correcto y educado y dice las cosas de forma que no molesten». Totalmente contrario a lo hecho por el embajador Benedetti, con su lenguaje soez; qué vergüenza y, nadie que lo llame al orden.